La primera pregunta que debes hacerte es “¿Estoy listo para adquirir una casa?”. Dentro de esta simple pregunta participan muchos otros factores: necesidad, ahorros económicos, solvencia a futuro, estabilidad laboral, etc.

Muchas de las respuestas las podrás encontrar en el portal del Infonavit y otras después de acudir a bancos en busca de asesoría y recibir presupuestos inmobiliarios. Otras dos opciones son las Sofomes y empresas de autofinanciamiento, aunque los lineamientos y formas de adquisición varían.

Recuerda que cada asesor que visites te tratará de convencer que sus servicios y tarifas son los mejores pero es importante siempre tener la mente fría ya que si estás decidido a comprar una propiedad, deberías asimilar que la inversión no será poca ni a corto plazo.

Si has elegido un banco o préstamo, el segundo papeleo importante viene con la adquisición de la casa. Claro que es posible que uno mismo realice el procedimiento pero, al no conocer bien el tema, es posible que nos encontremos con dudas y trabas.

Lo más recomendable es elegir un asesor hipotecario que lleve todo el procedimiento, el cual cobrará una comisión por su servicio pero tendrás la seguridad de que agilizará el trámite y está todo en regla. Él te puede decir, desde antes, si el crédito elegido te conviene o existe alguna opción diferente, sin embargo no realiza el procedimiento.

Un tercer punto es el dinero ahorrado para una vivienda. Recuerda que no sólo debes tener el equivalente al 20 o 30 por cierto del inmueble sino que debes contemplar otros gastos iniciales como comisión por apertura de crédito, escrituración, investigación del historial crediticio, avalúos y comisión del asesor.

Es necesario que tengas en cuenta estos tres aspectos al comenzar la búsqueda una vivienda. Evita apresurarte y firmas contratos de los que después te puedas arrepentir. Busca recomendaciones y elige con calma la mejor opción.